Beneficios del método Pilates en embarazadas

El embarazo es uno de los periodos más importantes a lo largo de la vida de una mujer. Los cambios que se producen a lo largo de los nueve meses son innumerables, tanto físicos como psicológicos. Nos centraremos en cómo podemos mejorar el embarazo para que nuestro cuerpo se adapte lo mejor posible a los siguientes meses.

El método pilates es una técnica de entrenamiento físico que ofrece muchas ventajas en mujeres embarazadas, se recomienda empezar cuando el abdomen comienza a crecer y las articulaciones están más flexibles. Además el cuerpo necesita tomar contacto con los cambios que acontecen y mantenerlo en buen estado físico para prevenir problemas y prepararse para el parto.

A continuación, os nombramos algunos beneficios que el método Pilates os puede ofrecer:

– Mantener una buena postura ergonómica durante la gestación es fundamental, la columna vertebral cambia a nivel lumbar debido a un cambio en el centro de gravedad de la embarazada, lo que conduce a un aumento de la curvatura lumbar, acompañado de adopción de posturas incorrectas. Manteniendo una buena postura, evitamos el riesgo de padecer patologías secundarias al embarazo como dolor lumbar, calambres, ciatalgias, etc, producidas en la zona lumbar.

– A mitad del embarazo la respiración se hace más profunda y el ritmo cardiaco se acelera de 3-5 latidos por minutos, ya que necesitamos más sangre hacia la placenta. Aprender a controlar la respiración, acompañándolo de estiramientos de toda la musculatura ayuda a mejorar el riego sanguíneo de la embarazada y de la placenta.

– En las últimas semanas se produce una distensión de los ligamentos de sostén del útero con el crecimiento del bebé, la vejiga está más oprimida, por lo que aumentan las ganas de hacer pis; es importante un fortalecimiento del suelo pélvico con ejercicios de tonificación y flexibilización ayudando a un mejor parto.

– El 70% de las madres aumenta la retención de líquidos, reflejándose en piernas, pies y manos; esto se produce por la compresión del útero sobre los grandes vasos sanguíneos. Levantar las piernas mientras se esté sentada o tumbada, realizar masaje de drenaje linfático o baños con agua fría ayudan a una mejora en la circulación.